lunes, 27 de diciembre de 2010

Un viaje solidario desde La Rotxapea

Un viaje solidario:
Cuarenta minutos de ternura.

       El poeta uruguayo Eduardo Galeano ha definido la Solidaridad como la ternura de los Pueblos. Y de eso La Rotxa sabe mucho: muchas han sido las personas del barrio que, con la mochila al hombro, se han animado a conocer más de cerca la realidad de esos Pueblos que viven, aman y sufren muy lejos de nosotras: Palestina, Tierra Mapuche, Irlanda, Sáhara…
"Ziega hau, bera den baino "ederragoa" agertzen da.
Den baino argitsuagoa eta beldur naiz propaganda
onegia ez ote naizen egiten ari."
Con estas líneas me gustaría compartir con vosotras ese largo viaje de 750 kilómetros que acabo de realizar el pasado domingo. 750 kilómetros de solidaridad y ternura, pero en este caso para poder estar 40 minutos con un amigo del barrio que lleva ya casi cuatro años encarcelado. Muchas de vosotras lo conocéis. Las más jóvenes a través de líneas como éstas, pues incluso está prohibido legalmente mostrar públicamente algo tan peligroso como su rostro, una simple fotografía de un joven cuya vida cambió radicalmente tras manifestar un día públicamente sus convicciones políticas.
Esa noche me levanté a las dos de la mañana. Podía haber aguantado un poco más en la cama, pero siempre están los nervios por lo que pueda pasar en el trayecto, que al final no llegues a la hora y pierdas la visita. Así que me preparé el “desayuno”, cogí el dibujo que nuestra Oihana de cuatro años había dibujado para que se lo diera a Zigor, cogí el coche… y p’españa.
Muchos kilómetros y nadie en la carretera, con el termómetro del coche oscilando entre los 0º y los 7º. Muchos kilómetros y muchas horas para pensar en muchas cosas. En quienes has dejado en casa, los cientos y cientos de familiares que cada fin de semana repiten el mismo gesto de ternura, todas aquellas amatxos, aitatxos y demás familiares y amigas que por cuestiones de salud no pueden ni tan siquiera estar cinco minutos con la persona querida, aquellas a quienes el preso y la presa no pudieron ni tan siquiera darles el último adiós, la sinrazón de todo ello, la política del castigo por el castigo, el rencor y la revancha que no generan sino sufrimiento… Mientras tanto, los ojos siempre bien abiertos, y atento en todo momento a que la bruma del sueño no te envuelva en su manto. No sería la primera vez que alguien pierde la salud, incluso la vida, en uno de estos largos viajes a las cárceles españolas.
Alcalá Meco. Son las ocho de la mañana, pero la ternura ha de esperar bajo la fría mirada de los funcionarios de prisiones. “Ponga usted el dedo aquí y mire a la cámara de frente”. Para poder entrar te toman las huellas dactilares y te sacan una foto. De nuevo Galeano, pero ahora su “mundo al revés”. El peligroso es el que entra… ¿y el de dentro?... ¿también?... Pero, entonces, ¿quién no es peligroso? Es el miedo de los de arriba a la ternura de los de abajo. Por eso no puede ir cualquiera. Tan solo seis personas pueden ir a visitarlo.
 Por fin en la cabina. A partir de ahora el tiempo se acelera, vuela. Zigor está al otro lado, pero ese cristal ha sido incapaz de evitar el abrazo, y el achuchón que le enviaba Oihana con ese muñeco dibujado con los brazos abiertos de par en par. De repente, el telefonillo de la cabina se desconecta. Se acabó, ya no podemos oírnos. Cuarenta minutos que han pasado sin darnos cuenta. Pero el movimiento de nuestros labios y los gestos consiguen alargar la conversación durante unos instantes más. Un abrazo con la mirada, y Zigor desaparece en las entrañas de ese monstruo de cemento y hormigón. De nuevo al coche… y a casa. Una vez más, algo nuestro se ha quedado ahí, pero también algo de todos y todas ellas se viene con nosotros. El siguiente viaje será más lejos aún. Vuelven a llevarlo a Herrera de la Mancha. Así que ya tengo preparado mi siguiente viaje solidario. Serán 1.400 kilómetros, todos seguidos y sin apenas haber dormido. Habrá que salir mucho antes para llegar a tiempo. Porque la Solidaridad es también la ternura de quienes amamos este Pueblo.

Testua: Patxi Abasolo Lopez
Marrazkia: Joseba Arregi

[Ezkaba aldizkaria, 180. zka., 2010eko abendua]

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