miércoles, 12 de enero de 2011

Escuelas del Ave María, hacia 1920

Honetan, Josebak Asironek Diario de Noticiasen idatzitako "Adios Pamplona..." atala 2010eko apirilaren 18an argitaratu zen.

"EN 1920 las Escuelas del Ave María, recién estrenadas en el barrio de la Rochapea, constituían el intento por crear, en una de las barriadas más populares de Pamplona, una escuela que siguiera métodos que por aquel entonces se consideraban vanguardistas, utilizando para ello piedrecitas, murales, cintas de colores y dibujos hechos en la tierra.
En otro orden de cosas, la estética formal de esta fotografía traerá a no pocos lectores recuerdos muy vivos de su infancia. Un cura de larga sotana y ademanes enérgicos, provisto de una no menos larga vara, alinea ante sí a un grupo de niños colocados en actitud marcial, donde ni siquiera falta el portador de la bandera.
Por aquel entonces la educación estaba controlada por la Iglesia católica, que ejercía un control férreo sobre la formación de los niños, tanto en los aspectos espirituales como en los de raigambre temporal. Así, presidiendo la escena hay un mural alusivo a la sacrosanta unidad de la patria, que remontaría la célebre "confluencia de destino de los reinos peninsulares" a los tiempos de Viriato, bien jalonada por otros hitos gloriosos como los de Don Pelayo, El Cid Campeador, Guzmán el Bueno, Isabel la Católica, su marido el Falsario, Daoiz, Velarde, Agustina de Aragón o el héroe de Cascorro. Ninguno navarro, por si acaso. Y todo ello mientras en África se comenzaba a forjar la leyenda del glorioso Caudillo, que había de venir para salvar la nación con puño de hierro... y bajo palio".



"HOY EN DÍA, el cerrado arbolado dificultaría mucho la realización de desfiles y alardes semejantes en el lugar, que por lo demás ha cambiado muy poco. El viejo edificio, inaugurado en 1916, permanece impasible ante las transformaciones que el barrio y la propia Pamplona han experimentado y aún experimentan. El Colegio del Ave María ha existido hasta hace unas semanas (sus alumnos se han trasladado al nuevo CP Rochapea), y ha constituido además un centro público de prestigio, que pugnaba, como el resto de centros, por dar una enseñanza de calidad en un ámbito como el de la Educación, marcado por la fuerte competencia y la ininterrumpida sucesión de unas reformas que obedecen más a intereses políticos que pedagógicos.
Ya no hay clérigos trabucaires haciendo desfilar a los niños de la Rotxa a golpe de bastón, y hace tiempo que está muy mal visto loar las aventuras del pequeño general gallego. No obstante, todavía hoy, al oír hablar a algunos miembros de la jerarquía eclesiástica, da la impresión de que añoran aquellos años en los que ejercían su monopolio intelectual y espiritual. Y ello no impide que se les llene la boca hablando de "libertad de enseñanza" mientras denuncian el proselitismo que a su juicio otros ejercen. Por lo demás, quien esto escribe, que padeció en su infancia los rigores de aquella enseñanza mentirosa y manipuladora de los años 60, tan solo espera que la educación no vuelva nunca a estar al servicio de una idea, por elevada que ésta sea".

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1 comentario:

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con la última frase de Joseba. Aunque no esté de moda decirlo, no todas las ideas son iguales. Ojalá la educación tuviese como ideas madres la igualdad, la justicia... y fuesen esos los valores que transmitieramos a las nuevas generaciones, sí, también en la escuela.
Ana