miércoles, 12 de enero de 2011

Portal de Arrotxapea, 1914

Hona hemen Joseba Asironek 2010eko uztailaren 4an Diario de Noticias-eko "Adios Pamplona..." atalean argitaratutako artikulua:

"EN 1914 Pamplona conservaba todavía, al norte de su recinto amurallado, la puerta de bajada al castizo barrio de la Rotxapea. Por ella entraban y salían a diario los hortelanos de la vega del Arga, así como las esforzadísimas lavanderas que trajinaban, arriba y abajo, con sus grandes cestos de ropa.
El portal de la Rochapea fue levantado en 1666 por orden del virrey español don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque. Constaba de una doble puerta, dispuesta en recodo, con un primer acceso flanqueado a su izquierda por troneras de fusilería y, tras girar en ángulo recto, una segunda puerta, dotada de un escudo heráldico que asoma en lo alto del muro. El conjunto iba coronado por una garita de vigilancia. Contó con puente levadizo, accionado por un sistema de ruedas y cadenas que aún puede adivinarse en la fotografía, a pesar de que, cuando ésta se obtuvo, faltaba tan sólo un mes para que el portal fuera derribado, cosa que acontecería, tras 248 años de existencia, en octubre de 1914. Al fondo, por encima del portal, se aprecia el perfil del viejo palacio real (y episcopal) de San Pedro, que por entonces iba ocupado por la Capitanía General Militar, uso que trajo consigo que el viejo palacio románico fuera desfigurado hasta convertirlo en un poco más que un adusto y despersonalizado caserón".





"HOY EN DÍA el lugar ha cambiado hasta un punto en el que, probablemente, ninguno de los nueve pamploneses que posan en la foto de la izquierda lo hubiera podido reconocer. Del muro izquierdo, dotado de troneras para fusilería, sólo queda un zócalo bajo, que hace las veces de pretil sobre el cortado del río. El muro de la derecha ha sido restaurado, pero aún se distinguen algunas troneras y un portillo, que en 1914 contaba con cuatro escalones que hoy faltan. La garita superior ha sido restaurada o, mejor aún, reconstruida. En el centro de la foto moderna se aprecia aún el machón de piedra gris en el que apoyaba la segunda puerta, tras girar el recodo, pero falta totalmente el muro central de dicho acceso, así como el escudo del remate.
Vemos también, apoyado aún en los restos del viejo portal, el rincón de los corralillos de Santo Domingo, desde donde arranca el recorrido del encierro sanferminero y desde donde se lanza cada día el correspondiente cohete, puntualmente, a las ocho de la mañana. En cuanto al palacio real de San Pedro, es hoy un bloque de colores y volúmenes minimalistas, que en absoluto refleja el carácter originario del edificio, y que debe su aspecto actual a la desmedida intervención (que no restauración) llevada a cabo por cierto famosísimo arquitecto, a instancia de nuestras sapientísimas autoridades".

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