viernes, 29 de julio de 2011

Viaje por Castilla (2): Memoria histórica.

  Estos días he tenido la oportunidad de hablar con las gentes de una zona entre las provincias de Salamanca y Ávila: Peñaranda de Bracamonte, Salvadios, Fontiveros, Flores, Mancera de Abajo y de Arriba, Blascomillán… Hace 75 años empezaron las listas realizadas por falangistas y sus colaboradores en esos pueblos, las visitas en camión, el fusilamiento y posterior enterramiento, justamente en el cruce de las carreteras que unían esos pueblos con la nacional Ávila-Salamanca. Fueron muchos quienes terminaron trágicamente bajo la recientemente construida autovía, familias enteras en ocasiones, como aquélla de Mancera de Abajo en que se llevaron al padre y los dos hijos, librándose la criatura más pequeña, aún en brazos de la madre.
Igitaia eta mazotxoa.
Argazkia: Patxi Abasolo
  Los doce vecinos de Blascomillán tuvieron mejor suerte, primero por la actitud de aquél chófer contratado por los falangistas para ir a ese pueblo, más tarde por la reacción del cura del lugar, que evitó que los aspirantes al paredón no acudieran a la fatal cita. No fue el único sacerdote que no colaboró activamente con los nuevos cruzados, aunque, todo hay que decirlo, fueron los menos. Fue el caso del cura de Solana, al que los falangistas “hicieron la calva”, es decir, fue enterrado hasta el cuello, y jugaron a la calva con su cabeza hasta matarlo a pedradas.
  Según esos testimonios, todas las partidas de “las Gestoras” (falangistas) procedían de Peñaranda de Bracamonte. Las familias que sufrieron aquella terrible represión tuvieron que sobrevivir al lado de quienes denunciaron o asesinaron a sus seres queridos. Sobrevivir, callar, sufrir en silencio junto al denunciante de Fontiveros, a aquél zapatero de Peñaranda o la tía Charcas de Mancera de Abajo. Además de perder la guerra, aquellos que no hicieron sino defender la legalidad vigente (y muchos de ellos ni tan siquiera eso) tuvieron que sufrir el estigma de culpabilidad de una barbarie que protagonizaron otros, aquellos militares rebeldes que cometieron perjuro al romper el  juramento que en su día hicieron de defender la legalidad republicana vigente hasta entonces.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Cómo es juego de Calva?