lunes, 26 de septiembre de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant



Los pocos y los todos


   En 1776, la independencia de los Estados Unidos anticipó lo que después iba a ocurrir, de Méxiko al sur, con otras independencias de otras naciones americanas.
   Para que no quedaran dudas sobre la función de los indios, George Washigton propuso la total destrucción de los poblados indígenas, Thomas Jefferson opinó que esa infortunada raza había justificado su exterminio y Benjamín Franklin sugirió que el ron podía ser un medio adecuado para extirpar a esos salvajes.
   Para que no quedaran dudas sobre la función de las mujeres, la Constitución del estado de Nueva York agregó el adjetivo masculino al derecho de voto.
   Para que no quedaran dudas sobre la función de los blancos pobres, los firmantes de la Declaración de Independencia fueron todos blancos ricos.
   Y para que no quedaran dudas sobre la función de los negros, había seiscientos cincuenta mil esclavos que siguieron siendo esclavos en la nación recién nacida. Brazos negros edificaron la Casa Blanca.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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