lunes, 17 de octubre de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant



La despreciable mano humana


   En 1783, el rey de España decretó que los oficios manuales no eran deshonrosos.
   Hasta entonces, no merecían el trato de don quienes hubieran vivido o vivieran del trabajo de sus manos, ni quienes tuvieran padre, madre o abuelos dedicados a oficios bajos y viles.
   Desempeñaban oficios bajos y viles
los que trabajaban la tierra,
los que trabajaban la piedra,
los que trabajaban la madera,
los que vendían al por menor,
los sastres,
los barberos,
los especieros
y los zapateros.
   Estos seres degradados pagaban impuestos.
   En cambio, estaban exentos de impuestos
los militares,
los nobles
y los curas.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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