lunes, 14 de noviembre de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissan

 Las edades de Iqbal


   En Pakistán, como en otros países, la esclavitud sobrevive.
   Los niños pobres son objetos descartables.
   Cuando Iqbal Maiz tenía cuatro años, sus padres lo vendieron por quince dólares.
   Lo compró un fabricante de alfombras. Encadenado al telar, trabajaba catorce horas por día. A los diez años, Iqbal tenía la espalda de jorobado y pulmones de viejo.
   Entonces huyó y viajó y se convirtió en el portavoz de los niños esclavos de Pakistán.
   En 1995, cuando tenía doce años, un balazo lo volteó de la bicicleta.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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