lunes, 21 de noviembre de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

 

Prohibido ser mujer


   En 1804, Napoleón Bonaparte se consagró emperador y dictó un Código Civil, el llamado Código Napoleón, que todavía sirve de modelo jurídico al mundo entero.
   Esta obra maestra de la burguesía en el poder consagró la doble moral y elevó el derecho de propiedad al más alto sitial en el altar de las leyes.
   Las mujeres casadas fueron privadas de derechos, como los niños, los criminales y los débiles mentales. Ellas debian obediencia al marido. Estaban obligadas a seguirlo, dondequiera que fuese, y necesitaban su autorización para casi todo, excepto para respirar.
   El divorcio, que la revolución francesa había reducido a un trámite simple, fue limitado por Napoleón a las faltas graves. El marido se podía divorciar por adulterio de su esposa. La esposa sólo se podía divorciar si el entusiasta había acostado a su amante en el lecho conyugal.
   El marido adúltero pagaba una multa, en el peor de los casos. La esposa adúltera iba a la cárcel, en cualquier caso.
   El Código no otorgaba permiso para matar a la infiel si era sorprendida en falta. Pero cuando el marido traicionado la ejecutaba, los jueces, siempre hombres, silbaban y miraban para otro lado.
   Estas disposiciones, estas costumbres, rigieron en Francia durante más de un siglo y medio.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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