lunes, 28 de noviembre de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

 
Beethoven

   Vivió una infancia prisionera, y creyó en la libertad como si fuera religión.
   Por ella dedicó a Napoleón su tercera sinfonía y después borró la dedicatoria,
   inventó música sin miedo al qué dirán,
   se burló de los príncipes,
   vivió en perpétuo desacuerdo con todo el mundo,
   fue solo y fue pobre, y tuvo que mudarse de casa más de sesenta veces.
   Y odió la censura.
   La censura cambió el nombre de la "Oda a la libertad", del poeta Fiedrich von Schiller, que pasó a ser la "Oda a la alegría" de la Novena Sinfonía.
   En el estreno de la Novena, en Viena, Beethoven se vengó. Dirigió la orquesta y el coro con tal desenfrenado brío que la censurada "Oda" se convirtió en un himno a la alegría de la libertad.
   Ya la obra había concluído y él seguía de espaldas al público, hasta que alguien lo dio vuelta y él pudo ver la ovación que no podía escuchar.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008
  

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