lunes, 20 de febrero de 2012

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant


Lección de cultura colonial

   En 1856, el gobierno francés contrató a Robert Houdin, mago maestro de magos, para iluminar Argelia.
   Había que dar una lección a los brujos argelinos. Estos engañeros, que tragaban vidrio y curaban heridas con sólo tocarlas, andaban sembrando semillas de rebelión contra el poder colonial.
   Houdin exhibió sus prodijios. Los jeques principales y los brujos locales más populares fueron apabullados por esos poderes sobrenaturales.
   En el momento cumbre de la ceremonia, el enviado de Europa depositó un pequeño cofre en el suelo y pidió al forzudo más forzudo de Argelia que lo levantara. El musculoso no pudo. Probó una vez, y otra, y no hubo caso. Y en el último tirón cayo de culo al suelo, sacudido por violentos temblores, y huyó despavorido.
   Concluida la humillación, Houdin quedó solo en la carpa. Recogió el cofre y se llevó su poderoso electroimán, escondido bajo un tablón en el suelo, y la manivela que descargaba choques eléctricos.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008


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