jueves, 25 de octubre de 2012

Iru y Moratha, "La escarcha sobre los hombros"


   Hoy os voy a recomendar un cómic que compré durante la Feria del Cómic de Iruñea en septiembre, y que tenía pendiente de leer desde entonces. En este trabajo, publicado hace ya cuatro años, encontrareis los elementos suficientes para mantener el interés hasta su última viñeta: los conflictivos años de 1930, intereses de clase, el todopoderoso don dinero, amores fatales, contrabando... No os arrepentiréis. A continuación tenéis las explicaciones ofrecidas en su día por la propia guionista Iru, publicadas en su blog http://enblanco.cc/. No olvidéis que, de no localizarlo, no tenéis más que pedirlo al correo electrónico abasolopez@gmail.com, que para eso está la Biblioteca Popular El Rincón de Historia de Arrotxapea.

Guión: Iru (Ana Sánchez Palación)
Dibujo y color: Moratha (Antonio José Moratha)
Editorial Cornoque
                                          Año: 2.008

"Antes leer el fabuloso libro de Lorenzo Mediano, “La escharcha sobre los hombros”, las únicas referencias que tenía sobre la vida en Aragón durante los años treinta, eran por parte de mi abuela. Ella me contaba cómo era la vida en el campo, los odios viscerales que nacían entre las familias, cómo los pobres se “eslomaban” trabajando de sol a sol para los ricos del pueblo, cómo se pactaban los matrimonios y un sinfín de situaciones que no podríamos ni imaginar en los tiempos actuales. Mi abuela era de familia pobre por lo que nadie que no la quisiera la pretendió. Se casó por amor con un ferroviario, pobre igualmente, tan guapo como sordo. Que pienso yo que ya podríamos haber heredado todo de aquel hombre y no sólo la dureza de oído. Tan sordo era aquel ferroviario que un tren se lo llevó por delante a los cuatro años de casarse con mi abuela, quien llegado ese momento emigró con su hija, mi madre, como tantos otros a buscar fortuna en Zaragoza.
El libro de Lorenzo me enganchó de principio a fin y me confirmó aquel Aragón rudo que mi abuela suavizaba en sus narraciones, tal vez para no impresionar a la mocosa que era yo entonces. Tras varias lecturas de la novela a diferentes niveles para adaptarla al cómic y mientras me documentaba para no meter la pata escandalosamente (qué bochorno cuando Lorenzo observó que había llamado “zapatos” a las “albarcas”), conocí el sistema de casas, ahondé en el derecho aragonés que en la carrera había estudiado de pasada, supe de la importancia que se otorgaba a la propiedad por encima de muchos derechos que consideramos fundamentales, y de cómo las rencillas entre pueblos se llevaban hasta las últimas consecuencias. Ha sido enriquecedor en muchos sentidos haber realizado la adaptación de esta novela al cómic.
Si la lectura de “La escarcha sobre los hombros” no deja a nadie indiferente, la maestría de Moratha los lápices tampoco. Creo que Lorenzo siempre quiso que fuera Moratha quien llevara su novela al cómic. Y no pudo elegir mejor. Moratha ha sabido imprimir a sus dibujos la dureza y el desarraigo de aquellos tiempos amargos en los que la tierra y las bestias valían más que un humilde pastor, pero también ha querido dejar abierta la puerta a la esperanza. Sus personajes, entre desventura y desventura, aún tienen fuerzas para sonreír y soñar esperanzados con un futuro mejor. El resultado de tantos meses de trabajo ha sido espectacular y todas las buenas palabras y cumplidos para el artista, merecidos".

Iru, año 2.008.


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