domingo, 18 de noviembre de 2012

Pueblo Saharaui, rostro de mujer: UNMS

    En el número 199 de la Ezkaba, de noviembre, hemos publicado otras cuatro páginas sobre la realidad saharaui en los campos de refugiadas y refugiados de Tinduf, donde estuvimos la pasada primavera. A continuación transcribo el artículo que he escrito para la ocasión. Al final del mismo podéis leer la revista íntegramente.


Pueblo Saharaui, rostro de mujer

Grafftiti en sede de UNMS
Fotografía: Patxi Abasolo, 2012-abril.
Las mujeres saharauis tienen motivos para tener la autoestima bien elevada: “Somos el cerebro de la población”. Como pudimos comprobar en el viaje que realizamos la primavera pasada a los Campamentos de Tinduf, son un verdadero ejemplo de la puesta en práctica de la creatividad humana para sobrevivir, progresar y mantener viva la esperanza. Porque, en efecto, las mujeres saharauis desempeñan la mayoría de las actividades de la vida social y económica en los campamentos, implicándose en todos los aspectos de la vida cotidiana y asumiendo la responsabilidad de las tareas de gestión y administración en el ámbito familiar y en las instituciones locales.
Para entenderlo, no obstante, no es suficiente el papel desempeñado por la mujer en las sociedades nómadas tradicionales, por muy importante que éste haya sido. A ello hemos de añadir la imperiosa necesidad de un pueblo condenado a vivir en la hammada, en el más duro de los desiertos, con varias generaciones de lisiados, muertos y desaparecidos en el conflicto militar contra Marruecos, y otras tantas generaciones de jóvenes que han abandonado las wilayas para alistarse en el Fente Polisario (Frente Popular de Saguía el Hamra y Río de Oro). Las mujeres saharauis se han visto abocadas a sacar a delante la vida de sus gentes en las condiciones más difíciles, y han sido plenamente capaces de llevarlo a cabo. La Ezkaba ha sido testigo de todo ello.
Estuvimos con las mujeres de a pie, en sus jaimas, con la directora de la Escuela de Mujeres y máxima autoridad de la wilaya 27 de febrero, con las profesionales del hospital Mártir Harma Haidar y el Hospita Nacional Baschir Salih, con la ministra de Educación Mariam Salek, con Jadiya Handi, ministra de Cultura, poeta y entusiasta defensora de los derechos de la mujer saharaui… Personalmente, guardo un especial recuerdo de nuestra visita a la Unión Nacional de Mujeres Saharauis. Fue una gozada poder hablar y escucharlas. Sin ninguna duda, la bienvenida más cariñosa y calurosa, siempre con la sonrisa por delante, y un “agur” por despedida.
Nos explicaron el rico tejido social que tienen desarrollado en todos los niveles organizativos de los Campamentos, y a nivel nacional: Departamento de alfabetización y enseñanza para mayores, talleres, casas de las mujeres de las distintas wilayas, la revista 8 de marzo, hasta ahora con dos números al año, que serán tres a partir de ahora, los debates del último Congreso y la participación activa en la política… Cinco mujeres irredentas para darnos a conocer de primera mano la realidad de quienes constituyen, sin ninguna duda, la columna vertebral de la comunidad saharaui. La crisis ha sido, una vez más, punto del orden del día, pues la cooperación internacional, en cuestiones de gran importancia, ha pasado a ser cero. No obstante, inmediatamente, han sido las propias mujeres saharauis quienes, sin dudarlo, han tomado el relevo de esas cooperantes que ya no llegan. Lucha y vida, que vienen a ser lo mismo, el título que se merece la hermosa escena de la mujer y madre saharaui que, mientras nos explicaba el proyecto de los Microcréditos, continuaba dando de amamantar a una pequeña saharaui de apenas meses de vida.
Los frutos cosechados han ido in crescendo desde que en 1.974 Minetu Mohamed Ahmed Lemaridani fuese elegida miembro del buró político del Frente Polisario. Hoy, las mujeres constituyen el 35% de la institución parlamentaria, el 75% de la fuerza laboral en educación, el 90% de los efectivos de la Fundación la Media Luna Roja, entre el 30 y el 45% de la dirección del sindicato UGTSA-RIO, el 25% en la ejecutiva del colectivo juvenil Unión de la Juventud de Saguia El Hamra y Río de Oro… Son muy conscientes que, en su caso, no necesitan recurrir a cuotas mínimas: “Podemos llegar a esos niveles de participación sin necesidad de ellas”, pese a todos los recelos masculinos que, haberlos, hay los.
Desde estas líneas, nuestro reconocimiento a todas ellas, también a las mujeres del Frente Polisario, y a todas aquellas que siguen aportando lo mejor de ellas desde la clandestinidad en los territorios ocupados por Marruecos. Como reivindicaba un graffiti, “Luchando por un Estado embellecido por estrellas de libertad”.



* Ezkaba, noviembre de 2012:



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