domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Olentzero o Santa Claus vasco?

Olentzero eta Mari Domingi
Arrotxapea, 2012
http://www.arriasko.com

El pasado 24 de diciembre Olentzero bajó, una vez más, del monte Ezkaba para anunciar la llegada del Invierno a las gentes de Arrotxapea. En esta ocasión, de la mano de Mari Domingi. Kalejira, caramelos, corales cantando villancicos, escenario para lanzar besos y fotografías... ¿Qué queda de Olentzero? Para reflexionar sobre ello, a continuación podéis leer la transcripción de la selección que he realizado de la entrevista que Ze berri? ha realizado a Ixabel Millet en su número 98, de diciembre de 2012. Ah! Eta... urte berri on!!

Ixabel Millet vive en Etxalar desde que hace muchos años dejara su París natal para instalarse aquí. Cambió también la dirección de sus estudios: pasó de la Historia, con h mayúscula, a las istorioak, los cuentos y narraciones populares en euskera. Ella nos habla del mundo de Mari, del solsticio de invierno como comienzo de la nueva época, del fuego, de la casa y de Olentzero.

Ze Berri?.- ¿Qué es la Mitología Vasca?
Ixabel Millet.- Cuando hablamos de esto nos referimos al mundo de Mari que es la manera de entender y representar la vida, el mundo y el cosmos. Esto se ha mantenido vivo a lo largo de los siglos refugiado en el interior de los caseríos y de las casas […].

Z.B.- En esta cosmología ¿la figura principal es Mari?
I.M.- Mari es la representante del macrocosmos. Ella representa el alma del mundo, lo que anima a todo, y Ama Lurra es la Tierra, el cuerpo. Ambas se complementan y forman lo que es todo el mundo. Nosotros somos parte de este mundo como todo lo demás, porque todo está vivo: los animales, las plantas, los alimentos, el agua, las piedras…

Z.B.-¿Qué relación tenían los humanos con Mari?
I.M.- De adoración, de respeto. Se le pedía consejo a ella y a sus proyecciones, que son el resto de seres. La representación de Mari en la Tierra es la casa, pero entendida no como las cuatro paredes y el tejado, sino como el espacio que está en su interior y a su alrededor (la huerta, el sitio de los animales, etc) […].

Z.B.- Y los diferentes seres mitológicos, ¿qué son?
I.M.- Son diferentes aspectos de Mari. Desde Amalur hay una relación con las piedras, con el agua…Como ofrenda a Mari, por ejemplo, se tiraban piedras a pozos y barrancos. La mitología fue en su tiempo una religión. Cuando apareció la católica no pudo imponerse por las buenas y lo hizo por las malas. La resistencia pasiva que se le hizo es lo que ha hecho que algunos ritos pervivan casi hasta nuestros días, como los relacionados con los troncos de Navidad o las abejas, por ejemplo.
Cuando llegó el cristianismo, así como se hizo coincidir épocas especiales como los solsticios con festividades religiosas, se hicieron coincidir también conceptos de la mitología con personajes de la nueva religión. Así se dijo que Urtzi era Dios, pero Urtzi no es un personaje, sino que es el firmamento. Un espacio. Es algo que abarca. Como Mari. En él están los númenes. No es algo lleno. Este espacio es lo que la mitología vasca trae con mucha fuerza. Lo que Oteiza llamaba el vacío (hutsa). El espacio interior, no lo que está lleno. Un ejemplo: las Dos Hermanas. El vasco nombró el espacio Axita o Axitarte (“espacio entre rocas”), y los que vinieron después no veían el espacio, sino las rocas que lo limitaban.

Z.B.-¿Cuáles serían los principales ritos del invierno?
I.M.- El momento principal es el solsticio de invierno, cuando ya los días comienzan a alargar. La explicación simbólica, mítica, es que se da un corte para dejar atrás lo viejo y dar cabida a lo nuevo. Antes que el personaje Olentzero fue el tronco de Navidad. Egur es tronco. La raíz egu- la vemos ahí, pero también en egun (día) y eguzki (sol). Tiene que ver con la luz, con el calor. El tronco hoy en día en nuestra sociedad es algo inanimado, un trozo de madera, pero en aquella sociedad tenía vida, era valioso por sí mismo, no sólo por la utilidad que le daban los humanos. El tronco viene a darnos algo. Nos da el fuego, lo sagrado de la casa, lo que nos da la vida, la luz, el calor y nos permite cocinar los alimentos. En el solsticio este fuego se renueva con el enbor, el sukil, o xubilaro. Esto traía a la casa protección, sanación y fertilidad. La sanación significa dejar atrás lo viejo y dar paso a lo nuevo. Hoy en día muchas veces ese es el problema que tenemos: acumulamos todo y no dejamos irse a las cosas, no sabemos darles final.
En cuanto a la fertilidad, el solsticio anuncia una nueva época en la que va a renacer la naturaleza. En muchas civilizaciones el fuego se utiliza para transformar, es cambio, y el agua sirve para purificar. El rito del agua se hace en el Año Nuevo. A las doce de la noche la gente bebe el agua nueva de la fuente. Tiene que ser agua pura. El tronco de Navidad es el Olentzero. Viene del monte y se quema.

Z.B.- ¿Qué es Olentzero hoy en día?
El carbonero ya es otra cosa. En los años 70 se extendió como alternativa vasca a lo que había entonces. Se trataba de llenar un vacío que la religión católica ya no llenaba. Para ello tomaron un personaje que pervivía en la zona de Lesaka y Oiartzun. En un momento Olentzero significaba algo, cuando estaba en el interior de la casa y se quemaba. Ahora ha perdido este contenido y es simplemente el Santa Claus vasco que trae los regalos. Eso se ve también ahora a la hora de introducir ese nuevo personaje que es Mari Domingi. Es un invento que no se sabe de donde viene. Dicen que es por asegurar la presencia de la mujer, pero sigue estando relegada a un segundo plano. Es la ayudante, la “amiga de...”. Lo principal es que está vacío de contenido y no representa nada. Es el riesgo que puede pasar con toda la mitología: se folkloriza. Se le quita todo el contenido y sólo nos quedamos con la forma. No nos molestamos ni en buscar lo que representa.

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