domingo, 19 de enero de 2014

Diario de ARROTXAPE[a]ko Egunkaria (49)

Bilborako deialdia,
Arrotxapea, 2014-urtarrila
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez
   Con la llegada del invierno tocó, una vez más, despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo. Arrotxapea ofreció a sus gentes una alternativa a lo Viejo, y pudimos ver cuadrillas enteras disfrazadas en bares como Ipar Gorri, Tabernika..., llevándose la palma la Peña Rotxapea, y perdiéndo muchos puntos algún que otro bar que aprovechó la ocasión para disparar los precios en un barrio que no se lo puede permitir.
   Reivindicaciones como la Euskal Presoak Euskal Herrira no han conocido vacaciones, como hemos podido ver en los carteles y pintadas que han vestido nuestro barrio hasta el 11 de enero de 2014. Una vez más, prohibiciones y demás restricciones democráticas desde Madrid; y, una vez más, mil y una cabriolas para poder sortearlas. Cabría abrir un paréntesis para reflexionar sobre la idoneidad de un protagonismo exclusivo y/o excesivo de los partidos políticos, pero lo cierto es que 130.000 personas acudieron a Bilbo desde todos los rincones de este pueblo para tomar parte en la movilización más grande que recordamos. Cientos de vecinas y vecinos rotxapeanos acudieron a la cita, en coche o en autobús, agotando además las plazas de los tres autobuses que se habían organizado para la ocasión. Eso sí, pagando el viaje y sin derecho a bocadillo, como viene siendo habitual en todas las movilizaciones populares desde, por lo menos, el siglo pasado.
Pintaketa, Arrotxapea, 2014-urtarrila
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez
   No son las únicas reivindicaciones, pues el spray sigue denunciando en nuestras calles las duras consecuencias de una crisis que no ha sido creada por gentes como las rotxapeanas. El jueves, 16 de enero, las personas y colectivos que están trabajando la Carta de los Derechos Sociales de Euskal Herria se dieron cita en La Carbonilla para ultimar la presentación que tendrá lugar el 25 de enero en el mismo lugar. Aunque no sé si es realmente así, porque ese mismo día está preparado en el mismo lugar un homenaje al vecino Luciano Sanchez, Txano, fallecido el 23 de octubre del año pasado. Txano fue un vecino entregado a la juventud del barrio, que le recordará a partir de las 17:00 horas con una exposición fotográfica, txistorrada y concierto de El Tren.
   No acabo de sorprenderme con lo que veo y escucho (sin querer, ¡eh!), aquí y allí. En esta ocasión voy a recordar tres pequeños diálogos, todos ellos protagonizados por niñas y niños. El primero de ellos, donde interviene también dos amatxos, tuvo lugar en el Parque de los Enamorados (y Enamoradas). La verdad, me hizo que pensar, y mucho, sobre un tema que está ocupando muchos titulares de periódicos y demás medios de in-comunicación: el perdón. Tremenda bronca entre dos crías, tras la cuál la amatxo de una de ellas le insta a pedir perdón a su amiga:
- ¿Me perdonas?
- ¡No, no te perdono!
Ahora, la niña que no quería pedir perdón acude donde su amatxo llorando:
- ¡Ama, Olatz no me perdona!
Tras lo cuál interviene en escena la amatxo de Olatz instando a perdonar a su amiga. Olatz se lo piensa, y sin mirar atrás, se marcha diciendo:
- ¡No, no te perdono!
La amatxo de Olatz salió detrás de su hija, supongo que a conseguir que acepte el perdón, aunque la niña no lo sintiera así. No lo sé, pues yo seguí mi camino. Eso sí, vaya lío eso del perdón, ¿verdad?
   Otro diálogo, muy breve, lo escuché cerca de los frontones. No sé qué pasaría antes ni después, pero un crío gitano no paraba de gritar a un crío negro:
- El que sea negro es un tonto frito, un feo y un pelaó.
¡Qué difícil se me hace entender que el racista y quien sufre el racismo pueda ser una misma persona!.
   El tercer diálogo tiene que ver con el euskera, se dio entre niños euskaldunes mientras jugaban al fútbol. Uno de ellos, portero, con gran discapacidad móvil, era el único que se dirigía a sus compañeros de juego en euskera. En un momento dado, uno de los jugadores le reprocha bien alto:
- Si hablas euskera no podrás jugar de portero.
Izugarria benetan, en fin, ez dugu batere erraza, ez!





* Aurreko sarrera / Entrada anterior:


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues resulta que no es tan raro que un niño gitano increpe a uno negro. Uno de los motivos por los que tratamos de categorizar en buenos, malos y peores es quitarnos nuestro propio estigma de encima. Proyectando sobre otros nuestras propias frustraciones parece como si estuviésemos mejor; no pertenecemos al grupo de los malos, somos un poquito mejores en la jerarquía de la desdicha. Pobres de nosotros.
La Unesco (2002), dice en su declaración de los derechos culturales, que todos tenemos derecho a una identidad propia, derecho a nuestra cultura y a la libre expresión de esta. Mientras los adultos, empezando por la clase política, no interioricemos esto, los niños seguirán siendo una proyección de nuestras frustraciones. Por ultimo me cabe preguntar pues ¿es esto mismo lo que le pasa a la clase política con el euskera, es miedo a sus propias frustraciones¿ mientras tanto seguimos sufriendo sus ataques al modelo d. Ataques que por cierto van en contra de una Declaración universal.

Patxi Abasolo Lopez dijo...

Pues sí, la verdad es que no es tan raro. Es curioso ver el mismo rechazo que en latinoamérica se tiene por las personas de al lado en función de que tengan una mayor o menor mezcla de raza negra, indígena y blanca, siempre mirando a esta última, por supuesto.