domingo, 2 de marzo de 2014

[Hace 501 años] 3 de marzo de 1513: Las primeras Cortes tras la conquista de Navarra

Son muchos los lugares de la memoria que guardan en lo más profundo de colectivos sociales y pueblos enteros muchos de los ingredientes necesarios para comprender lo que son o lo que han dejado de ser en la actualidad. Es el caso del 3 de marzo para las personas que habitamos hoy día entre los ríos Ebro y Aturri. Una fecha que nos lleva a aquella revolta permanent de 1976, donde una nueva clase trabajadora vasca se hacía así misma, pero también nos traslada 501 años atrás, donde a todo un Pueblo le arrebataron su condición de sujeto político, su soberanía. Hagamos un poco de memoria:


Comienzan las primeras Cortes tras la conquista
(3 de marzo de 1513)


Marrazkilaria: Martintxo
Ocho meses después de haberse iniciado la Guerra de Navarra, tuvieron lugar en Pamplona las primeras Cortes celebradas tras la invasión. Para hacernos una idea de la nula legalidad de este evento y de las decisiones que en él se habrían de tomar, baste decir que fueron convocadas por el virrey español, en nombre de Fernando II de Aragón. Y que se celebraron estando el reino militarmente ocupado, con un ejército que tenía guarniciones en todas las villas relevantes del reino, y que sometía a la población a un férreo control. A ellas asistieron de manera casi exclusiva los miembros de la facción beaumontesa que habían apoyado la invasión, y se llevaron a cabo mientras la mayor parte del aparato político y administrativo del reino se encontraba huido y con precio puesto a su cabeza. Ni siquiera acudió el prior del monasterio de Orreaga, que segun la tradición presidía las Cortes desde hacía décadas, y que adujo estar enfermo para no asistir.
El 3 de marzo de 1513 se abrieron las sesiones en la catedral de Pamplona. Dos grandes escudos de madera, en los que se habían pintado las armas del rey de España, presidían las reuniones, para que todo el mundo tuviera bien claro a quién servían los asistentes, a cuya cabeza figuraban los miembros de la familia Beaumont. El objetivo confeso de estas Cortes no era otro que proclamar rey de Navarra a Fernando el Falsario. Algo que, evidentemente, lograría. Pero incluso estas sesiones, protagonizadas por dóciles beaumonteses, se saldrían en algún momento del guion. Efectivamente, entre los primeros acuerdos adoptados en ellas se reclamaba que, puesto que Navarrra estaba ya  bajo la batuta de la monarquía española, no había excusa para que no se reintegraran aquellos terriotorios que antiguamente habían formado parte del reino, al norte del Ebro. En otras palabras: reivindicaban la reunificación de los territorios navarros fijados en el testamento de Sancho III el Mayor, incluidas las tierras de La Rioja, Gipuzkoa, Araba y Bizkaia, que habían sido paulatinamente conquistadas por Castilla. Es decir, que los navarros del siglo XVI, incluso aquellos a quienes sin demasiado empacho podríamos calificar hoy como "traidores", conservaban plena conciencia de lo que entones, y hoy, consideramos la Navarra Plena, Nafarroa Osoa.

Joseba Asirón y Martín Altzueta, 50 fechas clave de la conquista de Navarra (1512-1525), págs. 44-45.

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