jueves, 10 de abril de 2014

La Gau Eskola de Ana Gastesi, 1979-1986 [1ª parte]

   La revista Ezkaba de abril [http://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/2014-4] ha publicado, en su sección de Historia, la primera entrega de "La Gau Eskola de Ana Gastesi", una serie de artículos que rescatarán la experiencia de Ana Gastesi como irakasle entre los años 1979 y 1986 en nuestro barrio. En esta ocasión, hemos hecho una breve contextualización histórica de aquella época, unos años tan complicados como interesantes.





La Gau Eskola de Ana Gastesi (1)
Movimiento por la Alfabetización y Euskaldunización

Texto: Patxi Abasolo López 

Gainontzeko euskal lurraldeetan bezala, Arrotxapean ere euskalduntze eta alfabetatzearen aldeko mugimendu berria sortu zen. 1970. eta 1980. hamarkaden arteko garaian kokatu behar dugu Ana Gastesik egindako ekarpena, San Pedro zonaldean.
 
Yo no la conocía, se presentó, y solo
su entusiasmo, su alegría y su fuerza
de querer enseñar la lengua de aquí,
de nuestro Pueblo, pues te animaba a
apuntarte y a estudiar”.

Mila Espinal


Años de cambios
La década de 1970 fueron años de gran dinamismo. Años de dictadura, de represión, pero también años de cambios, de sueños, de militancias y compromisos para hacerlos realidad. También el mundo del euskera era un hervidero de ideas, iniciativas y, cómo no, de mil y una polémicas, como el debate generado en torno al grupo Ez Dok Amairu sobre amateurismo, militancia y profesionalización en la cultura vasca, mientras al norte de los Pirineos el primer profesorado itinerante recorría las escuelas ofreciendo algunas horas lectivas en euskera. En 1972 surgieron la editorial y la casa discográfica Elkar, la sociedad cultural Elhuyar y, en Pamplona, el euskaltegi Arturo Campion.
El 20 de noviembre de 1975, el dictador Francisco Franco murió, sí, en la cama, tan sólo dos meses después de firmar las condenas de muerte contra cinco jóvenes militantes de ETA y del FRAP. Dos días después, Juan Carlos juró fidelidad a los Principios Fundamentales del Movimiento, paso previo a su coronación como rey de España. Bajo la premisa de que ciertas cosas no cambiaran nunca, otros muchos cambios fueron sucediéndose unos detrás de otros en el País del Euskera. Algo impensable tan sólo unos meses atrás, en diciembre, RTVE empezó a emitir en euskera Euskalerria, un programa de media hora de duración. Al año siguiente se reconoció oficialmente a Euskaltzaindia, y nació AEK, organización que reuniría en su seno a la mayoría de las gau-eskolas. En 1977 legalizaron la ikurriña, nació la Asociación de Ikastolas de Navarra, y la UEU celebró sus cursos de verano por primera vez al sur de los Pirineos, en la capital navarra.
El 6 de diciembre de 1978 fue aprobada la Constitución española que, entre otras cosas, dejaba bien claro que “el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla”, quedando relegado el euskera a un segundo plano. Al año siguiente, las tres provincias vascas más occidentales obtuvieron su Estatuto de Autonomía, cuyo homónimo a este otro lado llegaría tres años más tarde, en 1982, con el llamado Amejoramiento del Fuero.
La transición no trajo consigo normalización lingüística alguna, mucho menos aquí, cuna de la lingua navarrorum. El rico tejido asociativo y popular en defensa de la lengua y la cultura vasca seguirá realizando un titánico esfuerzo por mantener vivo un patrimonio ignorado, perseguido y vilipendiado por unas instituciones que no hacen sino bailar al son de una música interpretada a más de cuatrocientos kilómetros de estas tierras. En 1979 nació la organización Euskal Herrian Euskaraz. Al año siguiente, se llevó a cabo la campaña “Euskara Nafar Hizkuntza”, y AEK organizó su primera Korrika. En 1981, la ikastola Iñigo Aritza organizó en Altsasu el primer Nafarroa Oinez, y se constituyó la sociedad Zaldiko Maldiko, con el objetivo de crear un lugar de encuentro para la población euskalduna de Pamplona. En 1982, el historiador y entonces director de la biblioteca pública San Pedro, Jimeno Jurío, testigo en mano, puso en marcha la segunda edición de la Korrika, que partió de la capital del viejo Reino. Un año más tarde Jimeno Jurío dejó la Biblioteca rochapeana para dedicarse preferentemente a la investigación, sobre todo de la toponimia, centrándose aquella época en el estudió el euskera como idioma de Pamplona y de la Cuenca.
Los siguientes años vieron acrecentarse la distancia entre las expectativas y reivindicaciones populares y unas instituciones temerosas de una democracia participativa de verdad. Tras la aprobación del Parlamento navarro, el 15 de diciembre de 1986 fue promulgada la Ley del Vascuence, normativa que dividió esta provincia en tres zonas diferenciadas, cerrando las puertas a una oficialidad que, sin ser la solución última, constituye un paso imprescindible para una normalización lingüística que sigue aún pendiente.

Euskaldunización y alfabetización
Si retrocedemos algunas décadas nos encontramos con personas que ya enseñaban euskera en los años de postguerra, como el caso de Pedro Díez de Ultzurrun en Pamplona. Poco a poco, la euskaldunización de adultos fue conociendo un proceso de estructuración y formalización, teniendo como exponente la Academia de Euskera, en la Pamplona de 1951, donde el profesor Francisco Tirapu, natural de Eratsun, ofreció varios cursos con el beneplácito de la Diputación, cursos en los que se matricularon unas 30 personas.
En 1957 y 1959, Principe de Viana organizó sendas Euskal Jaiak, y a partir de 1960, en la capital navarra se impartieron clases en la iglesia de San Francisco Javier, en Escolapios y en el frontón Labrit, mientras las propias Herri eskolas o ikastolas iban adquiriendo un peso cada vez más importante.
Durante esa década se extendieron las escuelas de alfabetización de la mano de Euskaltzaindia, gracias a las cuáles decenas de personas pudieron prepararse para, posteriormente, ejercer en la enseñanza, en los medios de comunicación o en la elaboración de material en euskera. Podemos hablar ya de la existencia de un movimiento por la euskaldunización y alfabetización, entendido como un movimiento amplio y coordinado a lo largo y ancho de toda la geografía vasca.
Paulatinamente, Euskaltzaindia y el movimiento de euskaldunización fueron sufriendo un lento pero constante proceso de alejamiento, que culminó en 1981, cuando AEK quedó fuera de aquélla, pasando a constituirse una organización totalmente autónoma.

Ana Gastesi.
En ese período llegó Ana Gastesi a nuestro barrio, una Arrotxapea que también estaba experimentando una constante transformación como consecuencia de los procesos de industrialización que vivía toda la Comarca. Concretamente, Ana se estableció en la zona rochapeana que giraba en torno al viejo Monasterio de San Pedro, marcada en aquellos años por dos elementos fundamentales: La decisión tomada por las Agustinas, religiosas contemplativas, de abandonar su “Mansión de Silencio y Oración”; y la llegada de cientos de personas y familias trabajadoras, tanto de pueblos del interior, como de tierras más allá del Ebro, especialmente Extremadura y Andalucía.
En 1979, Ana abrió su primera Gau Eskola en el número 8 de la calle Urzainki, espacio que compartió más tarde con los locales de la parroquia Virgen del Río, para pasar definitivamente a una bajera que adquirió en 1982 con su amiga Josune en la calle Monasterio Virgen del Río, donde abrieron una tienda de chuches, la Goxoki Denda. De todo ello hablaremos en números sucesivos, de la mano de personas que la conocieron como vecina, como irakasle, y como amiga: Lino Otano, Patxi Belasko, Mila Espinal, Fernando Patus y Mariajesús Torres, entre otros.

[Ezkaba aldizkaria, 214 zka., 2014ko apirila, 16-18 orr.]




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