martes, 3 de junio de 2014

[Hace 501 años] 1 de junio de 1513: El motín de Sangüesa

Imagen: Martin Altzueta
   Desde el comienzo de la invasión española de Navarra, la ciudad de Sangüesa tuvo que sufrir una gravosa e incómoda ocupación, puesto que se establecieron guarniciones en el castillo, en el Palacio Real y en algunas de las iglesias y de las casas principales. Los abusos y las agresiones de la guarnición a la población civil fueron abundantes, así como las movilizaciones y el secuestro de sus jóvenes para servir en diferentes lugares. La chispa que desató el motín fue el apaleamiento de un vecino a manos de la soldadesca, ocurrido el 1 de junio de 1513. La gente, indignada, salió a las calles y atacó a los soldados ocupantes, a quienes puso en fuga tras algunos enfrentamientos en los que murieron dos sangüesinos y dos soldados de la guarnición. La venganza tardaría algunas semanas en llegar, y se produciría finalmente el 24 de junio. Las tropas del virrey llegaron de noche a la ciudad y ocuparon sus calles. Después, los soldados forzaron las puertas de las casas y detuvieron a los cabecillas de la rebelión, que fueron encerrados en las mazmorras del castillo. Otra veintena de vecinos fueron desterrados y forzados a presentarse en la corte, donde serían obligados a suplicar el perdón de Fernando de Aragón.
   De entre las muchas facturas que la villa de Sangüesa tuvo que pagar, tal vez una de las más sangrantes fue la de la destrucción de su elegante Palacio Real. Había sido construido a fines del siglo XIII, entre dos torres de la muralla medieval, y fue mejorado en los siglos XIV y XV. Todavía en 1507 se encontraba en perfectas condiciones, puesto que Juan III y Catalina I se alojaron en él aquel año. Pero las tropas españolas acantonadas en el palacio desde 1512 lo saquearon a conciencia, provocando su ruina total en tan solo siete años. Un informe redactado en 1519 destacaría el estado ruinoso que presentaba, puesto que, según se describe, "las gentes de guerra que se alojaron en el palacio han deshecho mucha parte de las dichas piezas y han quemado o llevado todas las puertas y ventanas" añadiendo que, sin duda, pronto "se hundirán el tejado y las cámaras". Desgraciadamente, las previsiones se cumplirían al fin, y prácticamente nada de aquel elegante palacio gótico navarro ha llegado hasta nuestros días.

   En la primavera de 1513, los ocupantes españoles, que ya habían arrasado Baja Navarra el año anterior, iniciaron una dura ofensiva contra la zona, avasallando a los viejos linajes de Ultrapuertos, que en su mayoría se sometieron oficialmente el 2 de junio de 1513. En el extremo norte de Baja Navarra, no obstante, quedó sin someterse el linaje de Agramont, al igual que el señor de Lusa, que pese a ser beaumontés defendía la independencia del reino. Atrincherados en sus vetustos castillos de Bidaxune y Lukuze, los viejos enemigos desafiaban ahora juntos al adversario común.


Joseba Asirón y Martín Altzueta, 50 fechas clave de la conquista de Navarra (1512-1525), págs. 46-48.


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