lunes, 29 de junio de 2015

Diario de ARROTXAPE[a]ko Egunkaria (73): Ezza

Berriozarren, ekainaren 26an.
Argazkia: Patxi Abasolo López.
  Ya tenemos encima el fin del curso 2014-2015. En el Institutuo, el 15 de junio fueron las últimas clases presenciales, para a continuación realizar los exámenes finales, y el día 24, tras saltar la hoguera horas antes, reparto de notas. Más allá de éstas, profesorado y alumnado desplegamos, una vez más, la pancarta a favor de una Educación Pública de Calidad y en contra de la LOMCE, como tiene que ser. El curso que viene, más y mejor, ¡seguro!
  Han llegado también las vacaciones para la revista Ezkaba. El lunes, 22 de junio, nos tocó coordinar la que ha sido mi última reunión como director, completando así dos años que, todo hay que decirlo, han sido un lujo de experiencia. En la reunión extra que hemos realizado este sábado, 27 de junio, han tomado el testigo Ines Zazu y Alberto Crespo, ezkabera y ezkabero cien por cien, seguro que lo harán estupendamente, junto con el resto del equipo de redacción, donde quien escribe estas líneas seguirá aportando su granito de arena, como en estos últimos cinco años.
Berriozarren, ekainaren 26an.
Argazkia: Patxi Abasolo.
  Este fin de semana hemos tenido en el barrio la fiesta de la Asociación Comercial El Salvador, la 32ª Carrera del Encierro con 369 deportistas acariciando nuestra rivera, las barracas del recinto festivo avanzando poco a poco en sus instalaciones y, esta mañana, los participantes en el Concurso de Pesca han estado tocando las branquias (por no decir las narices) a los pobres peces del Arga una vez sí y otra también, ¡en fin!.
  No obstante, este fin de semana, en el pequeño recinto de este también pequeño Txoko de mil y una historias, Ezza ha sido, sin ninguna duda, quien ha marcado todas nuestras horas, minutos y segundos. El viernes, 26 de junio, sobre las 12:30, acogimos a Ezza, una niña saharaui de 10 años, en el ongi etorri organizado por la Asociación Navarra de Amigas del Sáhara (ANAS) y el ayuntamiento de Berriozar. Este año, nosotras por primera vez, 108 familias navarras hemos acogido a otras tantas niñas y niños saharauis para sacarlos de las duras condiciones de vida que han de sufrir en los campamentos de refugiados de Tinduf durante los meses de verano.
Kilikia ere lagun.
Argazkia: Patxi Abasolo.
  Una vez en casa, Ezza nos ofreció unos regalos de agradecimiento (una par de colgantes, pulseras y anillos realizados con restos de neumáticos, y unas galletas). Para el mejor regalo, no obstante, habría que esperar un poquito más. El largo viaje desde los campamentos de refugiados de Argelia, la espera, la incertidumbre ante una familia desconocida, dos largos meses, por primera vez, lejos de los suyos... no es, ciertamente, nada fácil. Las lágrimas en los ojos, sin apetito para comer... las horas fueron haciéndose, en ocasiones, más largas que cortas. Eso sí, Ekhi, nuestro sol, le ha ofrecido a Ezza todo su esplendor para que se sintiera como en su desierto. Tan pronto como subimos a casa, los grandes ventanales no hacían sino mostrar a Ezza el monte Ezkaba y las praderas que se extienden frente al tristemente conocido Virrey Armendariz. Esa mirada y el gesto de Ezza nos pusieron de patitas en la calle en un santiamén. Así pasamos las primeras horas juntas, bajo un sol abrasador, recorriendo todos los rincones rochapeanos durante tres horas. De nuevo en casa, el cansancio y la tristeza llevaron a Ezza al mundo de los sueños, a descansar con los suyos. Por la noche, tras aseos y tareas varias, Ezza comió dos tomates txerris y una galleta, antes de quedarse dormida, ahora ya junto a Oihana y Haizea.
Opari ederrena, irria
Argazkia: Patxi Abasolo
  El sábado, ayer, 27 de junio, Ezza, tras una hora con vómitos constantes, de nuevo ese gesto señalando los campos, y otras tres horas bajo el calor asfixiante de nuestro Ekhi saharaui, que iría arrancando ya a Ezza sus primeras sonrisas. Por la tarde, piscina, la palabra mágica, que supongo no dejaremos de oír mientras esté entre nosotras. Hoy, domingo, 28 de junio, Ezza nos ha despertado a las 9:00 horas. Esta vez sí ha desayunado algo, ¡¡una pequeña raja de melón, toma ya!! Preparar la mochila, agua, unos lacasitos para despertar el gusanillo y, ¡a la calle! Cinco horas hemos estado paseando, hablando con la mirada, gestos y alguna que otra palabra o frase (bai, euskaraz), jugando, en nuestros parques, en nuestras calles y en la rivera del Arga, bikain! Al mediodía un poquito (muy poquito) de cuscus con ternera, de nuevo piscina, y a la noche otro poquito de pollo y, ¡por supuesto!, la rodaja de melón. Nuestra segunda noche. Los párpados se han cerrado para poder acudir, como a cada instante desde que llegó, a su desierto, con su gente saharaui, a los campamentos, lugar que, por mucho cariño que le tengan, no merecían conocer.




* Azken sarrera / Última entrada:

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