lunes, 22 de agosto de 2016

Carlos Giménez, "Crisálida"

Poco a poco, se va reduciendo la pira de libros sin leer que tengo sobre la mesa de estudio, como cada año, a sabiendas que, una vez comenzado el curso, irá levantándose una vez más, poco a poco, hasta convertirse de nuevo en señal indiscutible que uno carece del tiempo libre que le gustaría para sentarse, relajarse, y disfrutar leyendo.

Ahora le ha llegado el turno al álbum de cómic Crisálida, de Carlos Gimenez, que esperaba desde que allá por el 24 de junio me lo regalaran en mi cumpleaños. No sé si quien me lo regaló reparó en el argumento, pero el trabajo aborda el tema de la vejez o, mejor dicho, sobre la decadencia que ésta supone, por lo menos en opinión del autor. ¿Habrá tenido algo que ver que mi próximo cumpleaños vaya a ser ya un 50 borobila? Auskalo!

A lo largo de estas páginas, Carlos Giménez comparte con nosotras sus reflexiones, miedos y desengaños sobre mil y una cuestiones de la realidad que vivimos, siempre con la vejez y la muerte como protagonistas centrales. Un monólogo de 71 páginas a través de sus álter egos, Tío Pablo, Raúl y abuelo Paquito.

El propio Raúl nos explica qué es eso de la crisálida:

"Empezamos a morirnos el día que empezamos a pensar seriamente en la muerte, el día en que somos conscientes de que ha empezado el final, de que estamos en el último tramo. Ese es el día en que a nuestro alrededor empieza a formarse la crisálida.
Llega un día en que alrededor nuestro empieza a formarse una especie de cáscara, una crisálida, que poco a poco, capa a capa, va creciendo, va endureciéndose, nos va aprisionando, nos va reduciendo... Ese día es el día en que empezamos a morirnos.
A cada golpe que me da la vida noto cómo crece la crisálida.
Cada desilusión, cada disgusto, cada pérdida de fe, cada frustración... te crea un desinterés. Cada engaño que sufres te lleva a la desconfianza, cada desengaño a la desilusión, cada golpe que te da la vida te conduce a la insensibilidad, cada experiencia dolorosa te predispone a no querer ya salir de tu cubil.
Y poco a poco vas renunciando a cosas, cosas que ya no te importan, que ya no las quieres... y empiezas a decir a todo que no.
Ya no quieres verte con según qué personas, no quieres acudir a según qué actos, no quieres figurar en según qué listas, ni salir en según qué fotos. Sólo quieres que te dejen en paz.
Y así es como te vas encerrando en tu crisálida."

Sin olvidar, como dice el tío Pablo, que "no a todo el mundo le ocurre eso", lo cierto es que Carlos Giménez a conseguido que hablemos de la vejez, la depresión, la soledad, el desengaño (también político) y el suicidio con la mayor de las naturalidades, en una sociedad que tenemos realmente pánico a la muerte, lo cuál nos llena de cadenas durante toda la vida o, como dice Raúl, hasta que terminemos de morir.

Como siempre, si no os apetece comprarlo, mirar primero en las bibliotecas públicas o solicitarlo en este Txoko, que para eso es la Comicteca popular de Arrotxapea.






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