domingo, 27 de mayo de 2018

La revolución sandinista (1979-1990), un hecho erótico

"Del erotismo de la carne pasé al erotismo de la Patria. Me sumé como tantos otros jóvenes de mi generación a la lucha de Eros, contra el Tánatos que a diario se nos aparecía en su encarnación de general de ejércitos y sumo dictador. Matar la muerte fue nuestra alternativa. La lucha como se vivió en el proceso que acabó con la dictadura somocista, fue una hazaña de la imaginación que inspiró su propia épica. Para mí, la revolución constituyó un hecho erótico. El cuerpo del hombre y mi propio cuerpo se metamorfosearon en el cuerpo del país y los amores humanos y ciudadanos se confundieron en uno solo. Nicaragua se hizo mi amante mítico y la misión de contarla y cantarla me poseyó. Fue así como me enamoré de ella, me comprometí, escribí apologías, soñé con un matrimonio perpetuo y una vejez feliz y de lo único de todo eso que reniego ahora es de los despojos de mi familia política".

Gioconda Belli, Rebeliones y revelaciones, Txalaparta, 2018, pág. 91.



Carlos Mejía Godoy interpreta esta canción en abril de 1983, en Managua
(Nicaragua), donde los músicos latinoamericanos expresan sus deseos de paz
para Centroamérica, enfrentada entonces a la ofensiva imperialista made in USA.

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