lunes, 23 de enero de 2012

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant


Glorias naturales


   La reina Victoria era la más entusiasta admiradora, y la única lectora, de los versos de lord Lytton, su virrey en la India.
   Movido por la gratitud literaria o por el fervor patrio, el poeta virrey ofreció un gigantesco banquete en su honor. Cuando Victoria se proclamó empreratriz, lord Lytton recibió en su palacio de Delhi a setenta mil invitados, durante siete días y siete noches.
   Según alardeó el diario "The Times", ésta fue la más cara y colosal comida de toda la historia universal.
   En plena sequía, mientras el sol freía los campos y la noche los congelaba, el virrey leyó en el banquete el alentador mensaje de la emperatriz Victoria, que auguraba a sus súblidtos hindúes felicidad, prosperidad y bienestar.
   El periodista inglés William Digby, que andaba por allí, calculó que unos cien mil hindúes habían muerto de hambre durante los siete días y las siete noches de la gran comilona.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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