lunes, 5 de marzo de 2012

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant



Dos reinas

   Poco antes de morir, la reina Victoria tuvo la alegría de incorporar otra perla a su poblada corona. El reino ashanti, vasta mina de oro, pasó a ser colonia británica.
   Varias guerras había costado, durante todo un siglo, esa conquista.
   La batalla final estalló cuando los ingleses exigieron que los ashantis les entregaran el trono sagrado, donde residía el alma de la nación.
   Los ashantis eran tipos muy belicosos, que más valía perderlos que encontrarlos, pero fue una mujer quien encabezó la batalla final. La reina madre, Yaa Asantewaa, desalojó a los jefes guerreros:
   - ¿Dónde está la valentía? En ustedes no está.
   Fue dura la pelea. Al cabo de tres meses, los cañones británicos impusieron sus razones.
   Victoria, la reina triunfante, murió en Londres.
   Yaa Asantewaa, la reina vencida, murió lejos de su tierra.
   Los vencedores nunca encontraron el trono sagrado.
   Años después, el reino ashanti, llamado Ghana, fue la primera colonia del África negra que conquistó la independencia.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

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