viernes, 6 de octubre de 2017

1905: Despertar asociativo y control social en Pamplona

Kalean da urriko Ezkaba, 248. zka., el primer número de un nuevo curso. En la sección de Historia hemos publicado la primera entrega sobre el movimiento obrero navarro a principios del siglo XX. ¿Cómo vivieron las trabajadoras y trabajadores navarros los acontecimientos revolucionarios de 1905 y 1917? Será nuestro pequeño acto de recuerdo-homenaje en el Centenario de una Revolución que convulsionó el mundo entero. También hemos querido hacernos eco del viaje que Julieta Itoiz, nuestra Chula Potra rochapeana, y Fermín Valencia, han realizado, en euskera, por los lugares de la memoria de aquella Arrotxapea de los años 70. Aquí tienes la revista, a tan sólo un clic: https://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/2017-10


Despertar asociativo y control social

Soñando con una Navarra sin cadenas

Duela ehun urte, 1917ko urrian, Errusiar Iraultzak mundu osoa astindu eta irauli egin zuen. Langileek, lehenengo aldiz, poterea eskuratu eta bestelako mundu bat sortzera jo zuten. Bitartean, zertan ari ziren nafar langileak?
El tren Plazaola atravesando Arrotxapea, 1920
Fotografía: Fidel Veramendi (AMP/CA)

Komunista izatea, gure gizartean, puta-
kumea ez izateko modu bakarrenetako
bat da, komunistek komunista izatea,
behin baino gehiagotan, putakumea iza-
teko beste modu bat bihurtu arren.

J. Sarrionandia, Hitz ondoeza


Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, escribían Karl Marx y Fiedrich Engels en 1848, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta.
No es momento de profundizar en todo aquel largo proceso de toma de conciencia experimentado por las gentes trabajadoras a lo largo y ancho de este pequeño planeta llamado Tierra. Pero no podemos dejar de constatar la veracidad de las afirmaciones con las que hemos comenzado este artículo, pues la historia de la humanidad está repleta de episodios protagonizados por personas y colectivos empeñados en terminar con situaciones injustas y de opresión, en busca de una sociedad más hermosa donde las personas y las comunidades puedan nacer, vivir y morir en igualdad y libertad.
Hoy quiero recordar uno de esos intentos de transformación social, aquél que se inició en Rusia en 1917, ahora hace un siglo, una Revolución que originaría el primer régimen comunista de la historia, y se convertiría en el acontecimiento fundamental de la política mundial del siglo XX, de la misma forma que la Revolución Francesa había sido el suceso más importante en la política del siglo XIX. El mundo entero se vio convulsionado por aquellos acontecimientos.
Evidentemente, no podemos entender Octubre de 1917 sin aquella otra revolución de 1905 que, aunque fracasada, tuvo consecuencias de gran importancia, pues precipitó las revoluciones persa y turca, aceleró la Revolución china e, impulsando al emperador austriaco a introducir el sufragio universal, transformó e inestabilizó aún más el difícil panorama político del Imperio de los Habsburgo.

Pamplona, 1905
En esta entrega vamos a quedarnos aquí, en la Pamplona de 1905. ¿Qué pasaba, mientras tanto, en Iruñea, la vieja capital vascona? Nadie se extrañará si decimos que el movimiento obrero iruindarra se encontraba muy lejos de poder dar esos pasos. Aunque las primeras noticias que tenemos nos trasladan a 1855, cuando 1.141 obreros pamploneses firmaron un escrito en defensa de las sociedades obreras, en Navarra el surgimiento de sociedades obreras de mayor envergadura fue más tardío y, en gran medida, controladas por la Iglesia católica y la clase patronal. Así, los 882 miembros que en 1903 agrupaban las sociedades de resistencia navarras llegaron a ser muchos menos que los trabajadores asociados a las sociedades fundadas por la patronal: en 1904 el Centro Escolar dominical de Obreros tenía 900 socios y una caja de ahorros, mientras que, ya en 1902, la Conciliación alcanzó los 2.041 asociados.
Poca información tenemos de los militantes anarquistas pamploneses de la época, cuya actividad debió ser básicamente testimonial. Tendremos que esperar a 1916 para ver los primeos grupos adscritos a la CNT. Respecto al PSOE, tenemos constancia que en 1902 existía una Agrupación socialista en Pamplona con 60 asociados. Nuestro 1905 poco o nada tenía que ver, en efecto, con el 1905 de los soviets.
La vitalidad de las nuevas aportaciones humanas a raíz del despertar asociativo que Navarra conoció entre siglos no fue suficiente para condicionar significativamente el marco laboral y, mucho menos aún, el panorama político que respiraba la provincia, como pudo verse en la primera jornada de paro convocada por el PSOE en todo el Estado español el 20 de julio de 1905 contra la carestía de subsistencias.
Si en el Estado español la convocatoria de huelga fue un rotundo francaso, en Pamplona no llegó a tener repercusión alguna. Los distintos resortes de control social impuestos por la derecha hegemónica estaban dando los resultados esperados. Entre ellos se encontraba el Diario de Navarra, cuya etapa fundacional empieza en febrero de 1903 y se cierra el 30 de junio de 1913, cuando Raimundo García, alias Garcilaso, se ha hecho ya con las riendas de la dirección. Aunque en su presentación se declaró conservador liberal, su práctica pondría en evidencia todo lo contrario a los postulados liberales de la época. Veamos la lectura realizada en el número especial publicado en 1904 con motivo de su primer aniversario, “El ramo de olivo:
“Al crearse el Diario de Navarra, hoy hace un año, existía en Pamplona un estado de cosas harto deplorable. El socialismo se presentaba provocativo y amenazador, perturbando muchas cabezas y desorganizando el taller y el tajo, tiranizando al patrono y al obrero y coartando la libertad del contrato del trabajo […]. El radicalismo político tenía avasallado y sugestionado a Pamplona; se había convertido, al parecer, en poder inconmovible, en fuerza imposible de contrarrestar. Apoderado del municipio y ejerciendo fuerte presión en el ánimo de las autoridades, creían muchos que Pamplona y Navarra estaban condenadas a ser perpetuo feudo de unas cuantas decenas de radicales en su mayor parte antidinásticos, anticlericales y liberticidas. El Diario de Navarra, exponiéndose a posibles contingencias, se enemistó con todos los hombres de la izquierda […]. Nosotros fuimos el lazo de unión de todos los hombres de buena voluntad, que en apretado haz acudieron a los comicios derrotando a los perturbadores de Pamplona y regenerando al municipio […] Compárese el Pamplona de 1903 con el de 1904, recuérdense nuestras campañas a favor del orden, de la justicia, de la paz y de equidad y dígasenos si el Diario de Navarra no ha sido el ramo de olivo que ha contribuido a la tranquilidad del vecindario y a la armonía del capital y trabajo”.
Durante los próximos años, hasta 1914, en Navarra no podemos hablar ni tan siquiera de malestar laboral. La mayor parte de la clase trabajadora seguía desmovilizada. ¿Y en 1917?

Texto: Patxi Abasolo López
Ezkabako aldizkaria, 248. zka., 2017ko urria


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