viernes, 4 de mayo de 2018

Antonio Nuin Amorena, rochapeano, zapatero, "izquierdista" y mugalari (redes de fuga en la Pamplona de 1938 y 1939)

La sección de Historia de la Ezkaba de mayo (nº 154) rescata algunas de las páginas de la Historia de nuestro barrio protagonizadas por los hermanos Nuin Amorena, implicados en 1938 en una red de ayuda a militantes republicanos que buscaban pasar los Pirineos huyendo de los golpistas. Si quieres leer la revista, no tienes más que hacer que un clic a continuación:




Antonio Nuin Amorena

zapatero “izquierdista” y mugalari

1938ko otsailean hogeita hogeita hamar bat lagun atxilotu zuten iheslariak muga pasatzen laguntzeagatik; horien artean, Antonio eta Faustino Nuin Amorena anaiak, arrotxapear zapatari ezkertiarrak. Gerra Kontseiluan torturak jaso zituztela salatu bazuten ere, Antoniori 10 urteko espetxealdia ezarri zioten.

En la Ezkaba de marzo tuvimos la oportunidad de hablar con el investigador rochapeano Ricardo Urrizola sobre su último libro, “Consejo de Guerra: Injusticia militar en Navarra, 1936-1940”. Acto seguido nos sumergimos en toda esa ingente información rastreando la pista de Arrotxapea y de sus gentes. Y la hemos encontrado, entre los expedientes sobre las fugas organizadas para pasar al otro lado de los Pirineos. Hemos podido completar la información que aparece en el libro gracias a la documentación del Archivo de la Comandancia Militar de Navarra cedida por Urrizola.

Expediente de 1938
Documento donde se informa de la detención
de los hermanos Nuin en febrero de 1938.
Fuente: Ricardo Urrizola (ACMN)
El primero de esos expedientes nos remonta a febrero de 1838, cuando unas treinta personas, la mayoría de ellas de Baztan y Pamplona, fueron detenidas y acusadas de organizar el paso a personas significadas del Partido Comunista. Según los militares golpistas, “Desde los primeros días del Alzamiento, ha sido constante la huída a Francia de individuos de izquierdas desafectos, que han buscado en ese país un refugio temporal hasta poder unirse a sus congéneres de la zona roja y prestarles su decidida cooperación. Muchos se han valido de sus propios medios, sobre todo al principio, pero muchos también han encontrado auxilio en gentes de su misma ideología que, más taimados, han seguido viviendo en la zona nacional unidos espiritualmente con los rebeldes y formando, por razón de sus mismas ideas y sentimientos, una especie de ininterrumpida cadena que les relacionaba entre sí, les daba conocimiento de aquellos que querían huir y les ponían en condiciones de, entre todos, hallar la manera de realizarlo”.
La investigación fue iniciada por el soldado-confidente Justiniano Serrano que, haciéndose pasar por desafecto al golpe, visitó varios bares de Pamplona en los que se reunían las personas colaboradoras de la supuesta organización. Fue el caso del bar Osasuna de la calle Bergamín, el bar Pozas y Casa Francia, entre otros. El 5 de febrero de 1938, Serrano se infiltró en un grupo que pretendía pasar los Pirineos, grupo que gracias a su confidencia fue detenido en las inmediaciones del puerto de Belate.
Tres de esas detenciones se practicaron en el hotel España, en la plaza del Castillo. Sus nombres eran: Martín Erviti Cilveti, de Olcoz y de 38 años; Alejandro Jaunicotena Torres, de Arizkun, 38 años; y Lino Alcaseda, de Elizondo y con 29 años. Ese mismo día, aunque en distinto lugar, eran detenidos los hermanos Antonio y Faustino Nuin Amorena. Antonio, de 32 años y Faustino, de 29, eran hijos de Ruperto y Josefa, nacidos en Narbarte (Bertizarana) y vecinos de Arrotxapea (vivían en la casa Uriz, piso segundo izquierda); ambos eran solteros, zapateros y, según los informes militares, “izquierdistas”.
El miércoles, 9 de febrero, el primero en declarar fue Faustino. Conocía a Martín Erviti por ser cliente suyo y comprarle calzado, pero aseguraba “ignorar sus negocio ni nada que tenga relación con el paso a Francia de hombres”. Su hermano Antonio era quien, supuestamente, había utilizado la camioneta familiar para transportar a los que querían huir. Tras concluir la toma de declaraciones a encausados y sospechosos, una parte de ellos pasó a la cárcel y el resto fueron puestos en libertad.
El 21 de marzo de 1939, un año después de las detenciones, el fiscal militar redactaba unas extensas “conclusiones provisionales”, en las cuáles se encuadraba a los hermanos Nuin entre quienes profesaban un alto grado de afinidad ideológica con los fugados. Ambos aparecían procesados en otro expediente fechado en febrero de 1938 bajo la acusación de “auxilio a la rebelión” por tener en metálico más dinero del permitido.

Torturas y cárcel
En el juicio, celebrado el 17 de abril de 1939, prácticamente todas las personas acusadas declararon haber firmado obligados sus declaraciones ante la Guardia Civil, dando a conocer las amenazas, malos tratos y torturas sufridas durante el período de detención. También Faustino Nuin se ratificó en la primera declaración que hizo ante la policía, manifestando que la declaración posterior la firmó “porque le obligaron después de dos horas de golpearlo y maltratarlo, como todavía pueden verse las señales”. Su hermano Antonio no tuvo mejor suerte, pues “le estuvieron pegando con un vergajo y puede verse la firma que estampó al pie de la misma, hecha con pulso temblón por los malos tratos”. En ambas declaraciones, realizadas tras ser torturados, “se confiesa y queda probada por otras declaraciones que [Antonio] ha realizado algunos viajes durante la noche trasladando hombres desde Villava a las Ventas de Arraiz para su huída a Francia”, con una caminoneta marca Citroen propiedad de la madre de ambos.
Al día siguiente, el tribunal retiró las acusaciones contra Faustino Nuin, Luis Alcasena y Francisco Urroz, y los abogados defensores solicitaron la absolución de sus defendidos por falta de pruebas. La defensa de Antonio Nuin, el alférez Luis María Uriz Unciti, pidió la absolución porque los cargos “no han sido ratificados ante el juez, y han sido negados ante el Consejo [de Guerra]; y porque el hecho no es más que una falta contra las normas de Policía de Fronteras que exijen pasaporte y documentación, siéndo [...] Antonio Nuin cómplice de una falta no consumada”.
El tribunal, bajo la presidencia del Coronel de Artillería Manuel Suárez y Sánchez, dictó una sentencia de diez años de prisión para Amador Aguirre, María del Pilar Castillo, Ángel Pozas, Miguel Urroz y para el rochapeano Antonio Nuin. El resto de sentencias variaron entre ocho años, uno o cuatro meses, y multas de 250 y 500 pesetas.

Otros expedientes de fugas
El archivo de la Comandancia de Pamplona conserva otros tres expedientes sobre fugas. El siguiente caso tuvo lugar en abril de 1938, cuando la policía seguía los pasos a José Abasolo, ugetista bilbaino que pretendía pasar la frontera. El 6 de ese mes entró en el pamplonés bar Catachú, local que cinco días más tarde fue registrado por la policía deteniendo a unas treinta personas, cuatro de las cuáles, entre quienes se encontraba el pintor Javier Ciga, firmaron y entregaron un documento al Delegado de Orden Público de Pamplona en el que afirmaban haber sido torturados.
Los otros dos procedimientos judiciales son de octubre de 1939, que concluyeron con la detención en la frontera de seis personas, y la constancia de un grupo, con base en Pamplona, que trabajaba para una “organización comunistas en el norte de España”. Esa organización posibilitó la fuga de David Jaime, de la mujer de Santiago Carrillo, y del abogado pamplonés Luis Elio, entre otros. Como podemos ver, no fueron pocas las personas que, también en nuestra ciudad, optaron por no doblegarse al terror impuesto por quienes se alzaron contra el régimen democrático republicano al grito de “¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la Muerte!”.

Texto: Patxi Abasolo López
Revista Ezkaba, nº 255, mayo de 2018

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